El orujo en la tierra se confiesa. Y la rosa levanta su peso.


El orujo,
 en la tierra se confiesa.
Y la rosa
 levanta su peso

Sentir que el orujo se muda,
como caen los pétalos de las rosas,
ver de nuevo que el rosal se borda
en un resonar de encanto y locura.

Destruir el filo de la duda
aguzar, para atender las cosas,
para no sentir que todo te aborda,
y buscar de inmediato una cura.

  No lamentar que has truncado,
avalar y cantar, ¡yo no ceso!...
sin dejar el asunto aparcado.

El orujo en la tierra se confiesa,
y aflora un nuevo labrado,
para que la rosa levante su peso.

Carmen Silza

Amigos de Rodar y Volar

Google+ Followers