Se balancea y me habla, ¡abracadabra!.




Se balancea y me habla
 ¡Abracadabra!.

Miro sin parpadear la llama,
oteo y adivino lo que no se ve.
Enciende mi juicio,
me murmura, solo a mi,
y entona un místico que tiene raíz.
Se convierte en campana
en barbas de ave
y da forma a el verbo
según, el deseo de mi corazón.
¡ Abracadabra!
Confusa miro la llama,
dudo, de lo que me quiere decir.
 Me engatusa, me llama,
¡se apodera de mi!
-¿Que quieres?
le pregunto a el ánima.
Se balancea y me habla,
y en forma de lluvia,
me llueven palabras.
-¿Qué es esto?... 
le pregunto,
y el ánima poeta me habla.
-Mi cálamo murió,
en la penumbra vivo,
déjame estar en tu savia.
quiero fertilizar tu palabra.
¡Abracadabra!.
bendeciré tu palabra

Carmen Silza

Amigos de Rodar y Volar

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